Una crítica sana a los que se aferran al modelo “Cartesiano”.

El Modelo Cartesiano, ha venido inspirando la metodología científica durante siglos. Sin embargo, ya está agotado. La cuestión es sencilla: ” Si no podemos avanzar en la ciencia, tal vez sea mejor desistir”…

Luego evidencia no es igual a razón.

Lo que es evidente no es igual a racional y viceversa. ¿Quiere esto decir que no es ciencia lo que no es racional?. Evidentemente no…

Analicemos uno de los artículos más leídos por los círculos científicos: El Artículo de Sergio Pablo Fernández, (Universidad de Chile) Citamos Textualmente:

Introducción

René Descartes (1596-1650) ha sido tradicionalmente considerado un pensador famoso e influyente en la filosofía moderna por su famosoDiscurso del Método (1637), pero filósofos de la envergadura de Husserl y Juan de Dios Vial coinciden en que Meditaciones Metafísicas (1641) es la obra más importante, serena y completa acerca del conocimiento racional de Dios, el hombre y el mundo. Otros también reconocen la importancia de la teoría del conocimiento de Descartes, pero ven su epistemología al mismo tiempo atractiva y problemática: el énfasis en el método intuitivo, su escepticismo frente todas nuestras opiniones de sentido común, su obsesión por descubrir un fundamento último para todo saber, y su preferencia por las ciencias formales y matemáticas (la geometría analítica y la aritmética) en detrimento de la observación afectan (y algunos dirían ‘infectan’) a la epistemología actual. Para los efectos de este trabajo por lo que a su legado para la teoría del conocimiento y la epistemología atañe, las inconclusas Reglas para la Dirección del Entendimiento (RDE) escritas en Holanda en 1628 son un buen punto de partida del “orden de razones” propio del método cartesiano: el racionalismo.

En 1895, 267 años después, Emile Durkheim (1858-1917) escribe Las Reglas del Método Sociológico (RMS), dos años después de la División del trabajo Social (1893) y dos años antes de El Suicidio, monografía que a juicio de Parsons señala el nacimiento de la sociología científica moderna. No se trataría ya de metafísica social o de filosofía social sino de una sobria práctica epistemológica asentada en la Universidad y legitimada social y políticamente. Descartes y Durkheim pueden ser considerados fundadores en la historia de la sociología y en la historia de la filosofía respectivamente. Hay coincidencias biográficas: en su juventud Durkheim casi llega a ser rabí y Descartes fue educado por los padres jesuitas de La Flèche, ambos fueron formados en los clásicos estudios humanísticos de su época y criticaron duramente el sistema educacional vigente, en especial, al clerical. Descartes reconoce no haber aprendido nada relevante de la filosofía escolástica y Durkheim critica la educación clásica y el dilettantismo imperante en la vida académica parisinaLas analogías no terminan allí: se interesaron vivamente por los acontecimientos políticos, sociales y militares de su tiempo, participaron –cada uno a su modo– en los asuntos públicos y en el debate intelectual. Mantuvieron una tensa relación que con la filosofía ‘oficial’ y –a menudo- fueron objeto de críticas e incomprensión por parte de sus contemporáneos. Sin embargo, no es nuestra intención comparar biografías o sugerir que Durkheim actuaba motivado por el ejemplo de su ilustre antecesor, incluso la similitud de título de su obra metodológica con la cartesiana no parece sumamente interesante. Sí lo es el hecho que tanto Descartes como Durkheim realizaron actividad científica y reflexionaron acerca del método tomando como objetivo –cada uno a su manera- el dotar al conocimiento de rigor y objetividad. Durkheim es debitario de la filosofía de la modernidad específicamente de la obra de Francis Bacon y René Descartes, hereda del Novum Organon y de las Regulae de Descartes una misma actitud general: duda y escepticismo acerca de las nociones vulgares (Idola) de los ‘datos’ inmediatos de la realidad. El prurito por encontrar un método seguro, indudable y simple es compartido por Durkheim debido al influjo del Positivismo de Comte para fundamentar el conocimiento científico. Ambos podrían ser llamados en un sentido lato “racionalistas”.

El presente trabajo tiene como objetivo general mostrar desde el punto de vista de la epistemología de las ciencias sociales las relaciones de afinidad y discrepancias entre ambos autores en el proceso de fundación de una disciplina con pretensiones de conocimiento racional (de la Sociología en el caso de Durkheim, de la sabiduría o mathesis universalis en el caso de Descartes) específicamente, la formulación del concepto de regla del método. Intentaremos responder a las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuáles son las tesis o puntos clave en los que se puede resumir el concepto de regla de método de cada autor? ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de cada autor?
  2. ¿En qué puntos se dan las principales diferencias entre los autores? ¿Dónde se encuentran afirmaciones coincidentes?
  3. ¿Hay una postura intermedia? ¿Dónde y cómo se podría mediar entre las respectivas posiciones?

Descartes: Las Reglas para la dirección del Entendimiento

Comenzaremos por una breve exposición de las cuatro primeras reglas del método de las RDE.

Regla I

Los estudios deben tener como meta dar al entendimiento una dirección que le permita formular juicios sólidos y verdaderos sobre todo lo que se le presenta.

La primera Regla afirma que todas las ciencias en su conjunto no son otra cosa que la sabiduría, única idéntica e invariable (buen sentido), por distintos que sean los objetos sobre los que se proyecte, ya que estos no la hacen cambiar en su interior, de igual modo que la luz del sol no se modifica por efecto de la diversidad de las cosas que ilumina. En esta Regla denuncia un error en que incurren los estudiosos: me parece extraordinario que la mayoría estudie con especial cuidado las costumbres de los hombres, las propiedades de las plantas, los movimientos de los astros, las transmutaciones de los metales y los objetos de disciplinas parecidas y que (…) casi ninguno recuerde el buen sentido o esta sabiduría universal (…) nada nos aleja más de la búsqueda del camino recto de la verdad que dirigir nuestros estudios, no hacia este fin general, sino hacia algunos fines particulares.

Regla II

Los objetos que deben ocuparnos son únicamente aquellos de los que nuestros espíritus son capaces de adquirir un conocimiento seguro o indudable.

Esta regla agrega a la anterior que debemos ocuparnos de aquellos objetos de los que nuestro entendimiento tenga un conocimiento seguro e indudable, es decir, cierto. La Aritmética y la Geometría son las únicas ciencias exentas de todo defecto de falsedad e incertidumbre en cambiolas experiencias relacionadas con las cosas a menudo son engañosas (…) por el contrario, la deducción (…) jamás puede ser ejecutada mal por el entendimiento (p.8). La certeza de las matemáticas y la geometría, según Descartes, consiste en que empiezan con datos simples, tan evidentes claros y distintos que la mente no puede ponerlos en duda. Sin embargo, añade, la conclusión no es que debamos limitarnos a estas disciplinas formales, sino que debemos buscar objetos que nos entreguen una certidumbre tan considerable como la de las ciencias deductivas.

Regla III

Por lo que se refiere a los objetos considerados, no debemos buscar lo que otros han pensado, o lo que nosotros mismos conjeturamos, sino lo que podemos ver por intuición con claridad y evidencia, o lo que podemos deducir con certidumbre; en efecto, no de otro modo se adquiere la ciencia.

Descartes desconfía tanto de la aceptación acrítica de la tradición filosófica (no hay buscar lo que otros han pensado) o como de la formulación de las conjeturas probables (o hipótesis si se prefiere) que nosotros mismos elaboramos. Estas críticas a nuestro entender son de notable vigencia para el quehacer intelectual: lo que otros han pensado y escrito o bien es una opinión de su autor que nos trata de persuadir o bien si ha descubierto algo de valor lo rodeará de circunloquios ya por falsa modestia o porque no nos quiere revelar su descubrimiento. No por leer a Platón o Aristóteles somos filósofos, si no logramos formular un juicio adecuado sobre aquello que se nos propone (…) parecería que hemos aprendido, no ciencia sino historia (p.12). En segundo lugar, si conjeturamos sobre lo que no sabemos con certeza, sobre lo oscuro y desconocido, es recomendable no mezclar dichas conjeturas con los juicios verdaderos y evidentes a riesgo de terminar creyendo ciertas y verdaderas las propias conjeturas.

Es en esta la regla, donde se habla del conocimiento científico en sentido estricto, Descartes establece que las fuentes de aquél son la intuición y la deducción: “Entiendo por intuición, no la cambiante confianza que suscitan los sentidos y el juicio engañoso de una imaginación que compone mal sus objetos, sino el concepto que la inteligencia pura y atenta forma con tanta facilidad y distinción que no cabe absolutamente ninguna duda sobre lo que comprendemos”, y más adelante define “la deducción, término que designa toda conclusión necesaria extraída de otras cosas conocidas con certidumbre” (p.14) Concluye la regla prescribiendo que estos dos caminos son los únicos que conducen con mayor seguridad a la ciencia: en el mundo de la inteligencia no debemos aceptar otros diferentes.

Regla IV

El método es necesario para la búsqueda de la verdad.

Se inicia la explanación de esta Regla con una metáfora: la verdad es un tesoro codiciado y los “químicos, geómetras y filósofos” deambulan por caminos desconocidos para ver si por azar encuentran alguno de ellos perdido por un viajero. Y a veces tienen suerte. Pero, Descartes es taxativo en afirmar que es mejor abstenerse de buscar verdad de cosa alguna que hacerlo sin método. El principal pecado de filósofos y científicos es la “ciega curiosidad” o si seguimos usando la sugestiva metáfora del tesoro extraviado, la codicia. Así, los estudios realizados sin orden y las meditaciones confusas ciegan los espíritus, es por esta razón que, para Descartes, los hombres de letras en ocasiones caen en el error con más facilidad que los hombres no cultivados. Pero, ¿cuál es el método adecuado? Respuesta: “reglas ciertas y fáciles, gracias a las cuales quienes las observen con exactitud no confundirán jamás lo falso y lo verdadero, y llegarán sin realizar inútiles esfuerzos de inteligencia al aumento gradual y continuo de su ciencia y el adecuado conocimiento de todo lo que puedan aprehender” (p.18). A esto añade dos prescripciones: no poner nada falso en lugar de lo verdadero y alcanzar el conocimiento de todo. El método deductivo de Descartes descansa sobre el supuesto de que todos los seres humanos son capaces de intuir y deducir; el método solamente nos enseña cómo utilizarlas de la mejor manera y no cómo realizarlas, esto por dos razones a) porque son facultades innatas conocidas de antemano y b) porque son las operaciones que están al inicio de todo conocimiento (“las más simples y primeras”). La Aritmética y la Geometría son el fruto de los “principios naturales” del método aquí propuesto y, al mismo tiempo, el punto de partida de una empresa mayor. Descartes se propone formular una “matemática universal” que no sólo se las ha de ver con números y figuras, “porque encierra todo lo que lleva a atribuir a otras ciencias el carácter de partes de las matemáticas” (p.24)

Finalmente, podemos extraer algunos resultados parciales de esta lectura de las Reglas y complementarlas con algunas indicaciones extractadas del Discurso del Método:

Primera: No aceptar por verdadero nada que no sea reconocido evidentemente como tal, esto es, evitar la precipitación o el error y no incluir en los juicios del entendimiento nada que no sea tan claro y distinto que permita la menor duda.

Segunda: Dividir los problemas mediante el análisis axiomático hasta sus elementos mínimos para su mejor resolución.

Tercera: Pensar ordenadamente, comenzando por los objetos más simples y fáciles de conocer (ideales) ascendiendo gradualmente hasta el conocimiento más complejo. Hay que seguir siempre este orden y no abandonar el estudio de los objetos simples hasta haber agotado su concepto. Es decir, no aplicarse a ciencias que involucren más conceptos prematuramente.

Cuarta: Realizar las más exhaustivas enumeraciones y revisiones que aseguren que no haber omitido nada.

Durkheim: Las Reglas del Método Sociológico

Regla 1: La primera y más fundamental de las reglas consiste en considerar los hechos sociales como cosas (1895:45).

En La División del trabajo social Durkheim define la Sociología como una ciencia con igual rango epistemológico que la biología o la psicología. Como la biología estudia fenómenos del mundo natural, es decir, hechos; y tal como la psicología estudia al hombre en sus actos, pensamientos y sentimientos. Lo que no queda totalmente claro allí es que Durkheim entiende la sociología como el estudio de una realidad sui generis, un claro y bien definido grupo de fenómenos diversos a los que estudian otras ciencias, biología y psicología incluidas. Es para este tipo de fenómenos que Durkheim reserva el término de hecho social: “un orden de hechos que exhiben caracteres muy particulares: son modos de actuar, de pensar y de sentir exteriores al individuo y que poseen un poder de coerción en virtud del cual se le imponen” (1895:33). Estos hechos no son reducibles al enfoque biológico en la medida que incluyen acciones, pensamientos y sentimientos, pero tampoco son objeto de la psicología en la medida que existen fuera de la conciencia del individuo. Es para definir el método más adecuado para el estudio de estos hechos por lo que Durkheim escribe las RMS.

Entre los años 1882 y 1887 Durkheim enseña en diferentes Lycees en los suburbios de París y viaja a Alemania donde pasó la mayor parte del tiempo en Berlin y Leipzig. Es en esta última ciudad donde conoce el famoso Laboratorio de Psicología de Wilhelm Wundt. A su regreso Durkheim escribe entusiasmado por la precisión y objetividad científica con que se realizan los trabajos de investigación experimental en Alemania. Estos informes que alababan la filosofía y la ciencia social alemana fueron conocidos por Lois Liard, el entonces Director de Educación Superior de Francia quien quedó intrigado por las sugerencias de Durkheim acerca de la necesidad de una reforma de la moral francesa de tipo secular y científica. ¿Qué vió Durkheim en el laboratorio de Wundt que le provocó tan viva impresión? Hay que recordar que en la historia de la Psicología Wundt establece el primer laboratorio de Psicología experimental en 1879, dedicado a la medición de las experiencias de percepción. El método de medición psicofísica fue sugerido primero por Theodor Fechner (1801-1887) y su objetivo era relacionar causalmente las experiencias sensoriales (psico) y las cualidades físicas de los estímulos (física). Por ejemplo, ¿cómo cambia la sensación de claridad con la intensidad de la luz de la lámpara? Si uno puede medir la intensidad de la luz ¿se puede, entonces, medir la intensidad de la sensación? Wundt agrega el método analítico para la solución de este problema, sostiene que las experiencias de percepción pueden ser explicadas separando las partes del todo, es decir, a cada estímulo visual corresponde una sensación específica y elemental (color, forma, etc.). Las sensaciones elementales se unen para configurar la percepción de los objetos. La tarea de la psicología es aislar la percepción (vivencia inmediata) considerándola como un hecho básico. Durkheim cree también que las sensaciones nos permiten conocer los hechos físicos como el calor, la luz o el sonido pero que nos aportan solamente impresiones “confusas, pasajeras, subjetivas, pero no ideas claras y diferenciadoras o conceptos explicativos.” Añade, que es por esta razón que la emergente psicología “objetiva” de su tiempo estudia los hechos mentales debe estudiarlos desde fuera como si se tratara de cosas. (1895: Prefacio, 14)

Durkheim insiste en distinguir los hechos sociales, que a veces describe como “hábitos colectivos”, de estos mismos fenómenos cuando aparecen bajo la forma de una representación mental individual (“encarnaciones individuales”). Esta distinción aparece clara cuando se trata de “las reglas jurídicas y morales, de los aforismos y los dichos populares, de los artículos de fe, etc.” (1895:37). Pero la distinción no es tan obvia cuando se trata de “corrientes de opinión” que impulsan al individuo al matrimonio, al suicidio o a tener más o menos hijos, instituciones que van de acuerdo a distintas épocas y países. “A primera vista, parecen inseparables de las formas que adoptan en los casos particulares. Pero la estadística nos ofrece el medio apropiado para aislarlos” (1895:38). Para aislar el hecho social de sus repercusiones individuales Durkheim recomienda usar las tasas de natalidad, matrimonio y suicidio para “neutralizar” la influencia de las condiciones individuales subsumiendo todos los casos particulares en el conjunto estadístico.

Se puede argumentar en contra de Durkheim diciendo que el poder externo y coercitivo de los hechos sociales más bien se deriva del sentimiento y asentimiento individual de la suma de individuos (por ejemplo, una asamblea), y que, en la formación de hábitos colectivos las características del todo son un producto de las características de las partes. Durkheim se opone alegando que la naturaleza obligatoria y coercitiva de los hechos sociales se manifiesta en los individuos porque “las creencias y las prácticas” se les imponen, particularmente mediante la educación. Por consiguiente, el hecho social “está en cada parte porque está en el todo, y no se encuentra en el todo porque está en las partes” (1895:39).

¿Cómo se reconoce a un hecho social? Durkheim responde que de dos modos: a) por la presencia de un poder coercitivo externo que a su vez se reconoce por la existencia de una sanción legal determinada que impide a los individuos violentar la norma, y b) de una manera menos directa por la “difusión” que el hecho social exhibe al interior del grupo (por ejemplo, una organización económica). La presencia de estas formas indirectas de imposición es menos fácil de percibir, pero se puede determinar por su “generalidad y objetividad” es decir por el modo como se difunde en el grupo existiendo independientemente de las formas particulares. Pero ya sea de modo directo o indirecto, la característica definitoria de los hechos sociales es la misma: existen fuera de la conciencia individual y se imponen sobre ella con poder coercitivo.

Finalmente, Durkheim añade que los hechos sociales no son solamente modos de hacer (p.e. actos, pensamientos y sentimientos) sino tambiénmodos de ser (p.e. el número y la naturaleza de las partes elementales que forman la sociedad, el tamaño y la distribución geográfica de una población, la naturaleza de sus medios de comunicación, la arquitectura de sus viviendas, etc.) (1895:41). Los hechos “estructurales” o morfológicos son un segundo tipo de hecho social que, exhiben las mismas características de exterioridad y coerción que los anteriores: una organización política impone sus estándares no menos que una ideología así como las vías de comunicación determinan el sentido y la intensidad de las migraciones, etc. De hecho, Durkheim concluye que no existen “dos clases” de hechos sociales, puesto que los rasgos estructurales de la sociedad no son más que funciones sociales consolidadas por la tradición y el hábito.

Vemos, así que el concepto de hecho social no es tan rígido y que cubre una amplia gama que va desde las claramente delineadas estructuras sociales (tamaño y distribución de una población) hasta las más espontáneas corrientes de opinión e ideologías.

Regla 2: Es necesario desechar sistemáticamente todas las prenociones (1895:63)

En su Novum Organon (1620), Francis Bacon señala que hay una tendencia generalizada y natural en la mente humana de tomar a nuestras propias ideas como si fueran cosas en sí mismas, las llama notiones vulgares, praenotiones o idola. Estas nociones están a la base de todas las ciencias y su origen está en la costumbre y en un defectuoso método educativo. Además, su influjo es negativo para la ciencia en la medida que las usamos arbitrariamente para reconstruir nuestro conocimiento del mundo (cosas), esto da como resultado ideas falsas que desfiguran la realidad. Tomando como primera tarea la abolición sistemática de estos idola, Bacon proyectaba una Gran Instauración que devolviera al hombre su perdido señorío sobre el mundo natural, este proyecto nunca fue completado.

Durkheim se siente heredero de Bacon y se refiere a su obra ya que concebía su propio proyecto en términos muy similares. Su teoría del conocimiento sostiene que elaboramos ideas rudimentarias sobre la base de la reflexión antes de pensar con método científico, del mismo modo que la alquimia precede de la química y la astrología es antecesora de la astronomía “los hombres no han esperado el advenimiento de la ciencia social para formarse ideas acerca del derecho, la moral, la familia, el Estado y la sociedad misma; pues no podrían prescindir de ellas para vivir” (1895:48). Hay entonces una sociología espontánea, que usa las prenociones que reemplazan las cosas mismas. ¿Por qué? En primer lugar, las prenociones son más seductoras en una ciencia del hombre que en las ciencias naturales como la química o la astronomía en razón de que las cosas sociales son producto de la actividad humana, por consiguiente, la organización de la sociedad parecen ser un mero desarrollo de las ideas (innatas o no) que tenemos acerca de ella. Segundo, las prenociones son representaciones esquemáticas y resumidas que adquirimos por experiencias repetidas que forman hábitos de pensamiento: los conceptos heredados imponen su autoridad. Durkheim critica la presencia de prenociones en la sociología de Auguste Comte, dice que al enfocar la investigación en la idea de progreso de la humanidad toma como real algo que existe solamente como una idea, un producto de la subjetividad. Lo único que hay son sociedades concretas que nacen, se desarrollan y mueren independientemente unas de otras. Asimismo, Spencer tiene su propio ídolo al reemplazar la ideología del desarrollo histórico de Comte por la idea de cooperación (1895:50-51).

En la explicación de esta regla aparece explícitamente mencionado Descartes: “La duda metódica de Descartes en el fondo no es más que una aplicación de esta regla. Si en el momento de fundar la ciencia, Descartes afirma como ley la necesidad de dudar de todas la ideas recibidas anteriormente, actúa así porque desea utilizar únicamente conceptos elaborados con criterio científico –es decir construidos con el método que él formula-; por lo tanto, es necesario rechazar, por lo menos provisoriamente, todos los que tienen otro origen.” Seguidamente Durkheim advierte que tanto la doctrina los ídolos de Bacon como la duda metódica cartesiana, tantas veces opuestas como incompatibles, coinciden en este punto esencial, alegando que el sociólogo debe negarse a sí mismo el uso de dichos conceptos formados desde fuera de la ciencia y por necesidades extra-científicas: “Es necesario que se libere de estas falsas pruebas que dominan el espíritu del vulgo; que deseche de una vez para siempre , el yugo de estas categorías empíricas que a menudo ejercen un poder tiránico por obra de un prolongado acostumbramiento” (1895:63).

Regla 3: No tomar jamás como objeto de las investigacionessino un grupo de fenómenos definidos por ciertos caracteres exteriores que le son comunes, e incluir en la misma investigación a todos los que responden a esta definición. (1895:67)

En esta regla Durkheim insiste en que para cada investigación se debe comenzar por definir qué tipo específico de fenómenos se va a estudiar. Si esta definición aspira a ser objetiva, entonces debe referirse no a las ideas que tenemos de los fenómenos sino a las propiedades que son al mismo tiempo observables e inherentes a éstos. Se puede objetar a esta regla que las propiedades visibles o aparentes de un fenómeno no nos garantiza el conocimiento del mismo, por ejemplo, un crimen puede ser descrito como aquel acto que acarrea la esperable reacción de castigo; pero cuando el delito es definido en términos de la pena, ¿no se trata de una inversión del orden lógico? Durkheim responde que no. La función de la definición no es ni la explicación del fenómeno en cuestión ni descubrir su esencia; mas bien, se trata de establecer un primer contacto con las cosas, el cuál solamente puede realizarse observando lo externo: la definición no explica, sólo suministra el primer punto de apoyo para nuestras explicaciones. No es la pena la que hace al delito, pero es gracias a ella que el delito se revela como exterior a nosotros, de modo que debemos partir de ella para nuestras investigaciones (1895:74).

Regla 4: Cuando el sociólogo se propone explorar un orden cualquiera de hechos sociales, debe esforzarse por abordarlos desde un ángulo en que se presenten aislados de sus manifestaciones individuales (1895:77).

Las ciencias naturales parten de las sensaciones para elaborar sus conceptos. Pero las definiciones iniciales elaboradas sobre la base de los datos sensibles tienen un carácter subjetivo, por consiguiente las ciencias deben desechar todo lo que hay de subjetivo en la sensación y retener de los datos exteriores aquello que sea lo más objetivo posible. ¿Cómo? Eligiendo objetos “fijos” donde su realidad ya esté cristalizada por ejemplo las normas morales, los dichos populares, y los hechos de la estructura social. Como estas formas tienen existencia permanente y no cambian con las aplicaciones que se realizan de ellas son un objeto fijo, un patrón al alcance del observador y que no deja lugar a las impresiones subjetivas ni a las observaciones personales.

Resumen de las reglas: La regla principal es tratar los hechos sociales como si fueran cosas. Las tres reglas restantes son corolarios (como en la Geometría) de la regla metodológica inicial.

Comentario a la Regla 1. Tratar los hechos sociales como cosas es para Durkheim una regla metodológica, no un principio de filosofía social. Se trata de no ceder a la tentación de la sociología espontánea ni de la especulación. La investigación en el campo de las ciencias sociales exige extremar la rigurosidad puesto que tratamos con un objeto huidizo. La introducción del método empírico y el esfuerzo por objetivar lo que se investiga tratan de evitar ese peligro. En esto consiste el paso desde la “filosofía social” a una ciencia social. Tras esta regla se halla el esfuerzo de Durkheim por investigar los hechos de la vida social según el método de las ciencias positivas: el así llamado “racionalismo científico”.

Comentario a la Regla 2. Los hombres no han esperado a los científicos sociales para tener alguna idea sobre los fenómenos sociales que viven. Pero si el sociólogo se deja llevar por estas nociones vulgares o prenociones corre el peligro de hacer sociología espontánea. La ciencia comienza allí donde se establece la actitud de sospecha sobre los datos inmediatos de la realidad. Sin reflexión crítica, metódica y permanente no hay ciencia.

Comentario a la Regla 3. El peligro que acecha al científico social es creer que está ante fenómenos fáciles de comprender y explicar. La ilusión de transparencia siempre ronda al entendimiento humano, pero más a quien vive inmerso en aquello que analiza. El investigador debe estar alerta ante este peligro. No dar nada por obvio o sabido, cultivar la extrañeza, la ignorancia metódica, a fin de deshacer la ilusión del saber inmediato.

Comentario a la Regla 4. Como hemos visto la ciencia debe desechar las prenociones surgidas de la experiencia común pre-científica y crear sus propios conceptos a partir de la observación sistemática de los datos (data). Sin embargo, Durkheim estaba consciente de que la observación, incluso en las ciencias naturales, involucra un observador y sus sentidos, y que por consiguiente las observaciones pueden “contaminarse” con la subjetividad de éste. El requisito, entonces, para que una observación sociológica sea objetiva es separar el hecho social de su manifestación individual.

Diferencias y Semejanzas Metodológicas

Descartes Durkheim
1. Las reglas del método indican deshacerse de todas las viejas opiniones y prejuicios, hay que eliminarlas y partir de ideas que están libres de error. Son reglas prescriptivas o normativas. 1. El método aparece cuando el investigador abandona las prenociones o ideas que el sentido común vulgar o las opiniones de otros ponen en lugar de las cosas. Durkheim comparte la intención cartesiana de normatividad.
2. La duda metódica prescribe que hay que rechazar toda idea que no aparezca como evidente y fuera de toda posibilidad de duda, lo único evidente es la mente que piensa (‘yo pienso’). 2. La ignorancia metódica es el camino para descubrir que nada sabemos de los hechos antes de investigarlos científicamente. Las leyes que rigen al mundo social son desconocidas para el investigador, hay que desechar la ilusión del saber inmediato o la sociología espontánea.
3. El método es único y universal en la medida que se debe partir de lo más fácil y obvio que son las ideas de la matemática para luego proseguir con cautela hacia lo más complejo (el mundo físico). Las cosas del mundo físico (hechos) no entran en la categoría de lo que no se puede dudar, por lo tanto no pueden ser el punto de partida de la ciencia. El método es apriorístico. 3. El método de la ciencia no puede ser una deducción de una idea general que luego deba ser contrastada con los hechos, por el contrario, se parte con la observación sistemática de los hechos para encontrara caracteres comunes y exteriores (definiciones) y luego buscar las causas externas (leyes) de los mismos que permitan efectuar posteriores predicciones. Este es el único método de las ciencias, a posteriori.
4. El objetivo de la ciencia es uno sólo alcanzar la sabiduría universal. La separación de las ciencias es artificiosa, puesto que la verdad es una sola. 4. Las ciencias están separadas en razón de su objeto aún cuando las ciencias empíricas deban emplear un mismo método, el ideal de una sabiduría universal alcanzable por la especulación filosófica es un espejismo y una utopía.
5. El método de la ciencia consta de dos partes la intuición y la deducción. 5. En ciencia no se puede abarcar un campo de investigación con una intuición filosófica general, las conclusiones de las ciencias no se pueden anticipar filosóficamente. La definición cumple la función de indicador de signos que permitan al investigador percibir dónde se encuentra el hecho a investigar.(1895:24)

a) Descartes

Es parte de la enseñanza común en historia de la filosofía hablar de la tradición galileana de la ciencia como observación y explicación causal de los fenómenos. Desde la Revolución científica del siglo XVI el universo no se explica como un conjunto de sustancias con propiedades y poderes, sino como un flujo de acontecimientos que suceden según leyes. Casi todas las “revoluciones científicas” testimonian –como ha mostrado T.S. Kuhn- la unión indisoluble entre el descubrimiento de nuevos hechos y la invención de nuevas teorías para explicarlos, con una nueva imagen o visión de mundo. La concepción del mundo de Bacon y Galileo, no es tanto metafísica y finalista, cuanto funcional ymecanicista. El nuevo interés pragmático de la ciencia moderna no va a preguntar ya el “por qué” y “para qué” últimos, sino por el “cómo” más inmediato y práctico de los fenómenos y sus consecuencias. En cambio, Descartes es visto como el padre del racionalismo fundacionalista en la medida que inicia la duda metódica renegando de su aprendizaje en dialéctica, historia y letras producto de su formación escolástica, y su crítica radical al pseudo conocimiento que nos aportan los sentidos. Además, se sostiene que Descartes es subjetivista (o internalista, si se prefiere) en la medida que podamos atribuir a su pensamiento que el conocimiento tiene su fuente en ideas (innatas, adventicias o facticias) o estados de conciencia. Para usar una metáfora de Rorty en el problema de la relación cuerpo-mente se inclina por el dualismo donde esta última tiene la primacía epistemológica y ontológica, por tanto construye una teoría del conocimiento que sigue la tradición platónica del “ojo del alma”.

Husserl en sus Meditaciones cartesianas, en el parágrafo titulado La revolución cartesiana y la idea directriz de una fundamentación absoluta de la ciencia sigue a Descartes en su idea de fundamentar una ciencia radicalmente auténtica y universal. Pero está en desacuerdo de partir de una ciencia determinada como dada de antemano para comenzar la reflexión filosófica. “Porque esto equivaldría, en conclusión, a dar por supuesta toda una lógica y teoría de la ciencia, cuando en rigor ésta tiene que sufrir la revolución de todas las ciencias. Descartes tenía por adelantado un ideal de ciencia, el de la geometría, o si se quiere, el de la ciencia matemática de la naturaleza (…) Para Descartes era de antemano una cosa comprensible de suyo que la ciencia universal había de tener la forma de un sistema deductivo, el de que la construcción entera había de reposar ordine geometrico sobre un fundamento axiomático y absoluto de la deducción” Esta es la herencia cartesiana, un método que privilegia lo abstracto sobre lo concreto, las unidades de conocimiento más “naturales” no son las “cosas” del mundo físico sino la atmósfera pura de lo formal y lo general, de lo lógico y bien definido, de lo representado y lo planificado.

b) Durkheim

En el siglo XIX acontece para las ciencias humanas un despertar análogo al de las ciencias naturales en el siglo XVI, aquellas pretenden el estudio sistemático del hombre, de su historia, lengua e instituciones sociales. En este contexto el problema de la relación entre ciencias humanas y naturales fue uno de los principales problemas de la metodología y la filosofía de la ciencia del siglo XIX. La primera polémica explícita de la filosofía de las ciencias sociales fue entre el positivismo decimonónico frente a la hermenéutica. La filosofía de la ciencia positivista está típicamente representada por A. Comte y J. Stuart Mill; la hermenéutica contó con representantes en Alemania (Dilthey, Simmel y Weber), Italia (Croce) e Inglaterra (Collingwood). Sin embargo, aquí no es el lugar para detallar la polémica. Pero resumamos los postulados básicos del Positivismo del inventor del término sociología:

1º Monismo metodológico. Según Comte los objetos abordados por la investigación científica pueden ser y son diversos, pero hay unidad de método y unidad de doctrina. Es decir, sólo se puede entender de una única forma aquello que se considere como una auténtica explicación científica.

2º El modelo de la ciencia debe ser el de las ciencias naturales exactas. El método positivo es el canon frente al cual deben confrontarse todos los saberes que aspiran a ser ciencia. Este modelo lo constituyen las ciencias físico-matemáticas, por él se mide la cientificidad de las nacientes ciencias sociales.

3º La explicación causal como característica de la explicación científica. La ciencia trata de responder a la pregunta de “por qué” ha sucedido un hecho, es decir, pregunta por las causas. Las explicaciones científicas son, por consiguiente, en un sentido amplio causalistas, tal explicación de tipo causal se expresa por la búsqueda de leyes generales hipotéticas de la naturaleza que subsuman los casos o hechos individuales.

4º El conocimiento científico tiene un interés dominador. Desde F. Bacon “Scientia et potentia in idem coincidunt”. El control y dominio de la naturaleza constituye el objetivo de dicho interés .

Este positivismo científico inspira a Durkheim a hacer de la sociología una ciencia con el mismo rigor de las ciencias naturales, acentuando la relevancia de las leyes generales para la explicación científica y criticando como no científico a todo saber que aspire a ser ciencia y no siga el mismo método. Durkheim expresa que su método es: conservador, objetivo, materialista racionalista y positivista. El objetivo que persigue Durkheim con su método es que la sociología encuentre su lugar entre las ciencias siguiendo el modelo de las ciencias naturales. Metodológicamente se trata de decidir los méritos relativos de la deducción y la inducción(1895:52), inclinándose la balanza por esta última.

Lo que no comparte y critica Durkheim es el cientismo excesivo de Comte. En el prólogo de DTS manifiesta: “Estimaríamos que nuestras investigaciones no merecerían que se les dedicara ni siquiera una hora si tuvieran tan sólo un interés puramente especulativo. Si separamos los problemas teóricos de los prácticos no es con el propósito de descuidar éstos últimos; es, por el contrario, con el propósito de ponernos en la mejor situación para resolverlos” (1893). La ciencia ha de servir a la acción, pues no se trata tan sólo de saber sino de ponerse en mejor situación para actuar. En contra de Comte niega Durkheim la posibilidad de construir una moral o una política exclusivamente científicas, porque las sociedades necesitan construir sus universos políticos y morales y no pueden esperar al desarrollo del discurso científico para actuar con la debida oportunidad. El tema de la crítica a la quimera de la religión comtiana lo resuelve Durkheim con una tesis radical: “la solución la encontrarán las sociedades por sí mismas, no por el consejo de un sociólogo.

En el capítulo titulado “La construcción del objeto” los autores de “El oficio del Sociólogo” a propósito de la noción de hecho social sostienen: “Es posible ver en el principio durkheimiano según el cuál ‘hay que considerar los hechos como cosas’ (se debe poner el acento en ‘considerar como’) el equivalente específico del golpe de estado teórico mediante el cual Galileo construye el objeto de la física moderna como sistema de relaciones cuantificables, o de la decisión metodológica por la cual Saussure otorga a la lingüística su existencia y objeto distinguiendo la lengua de la palabra: en efecto, es una distinción semejejante a la que formula Durkheim cuando, explicitando totalmente la significación epistemológica de la regla cardinal de su método, afirma que ninguna de las reglas implícitas que incluyen los sujetos sociales ‘se encuentra integramente en las aplicaciones que de ellas hacen los particulares’(…) se trata de precisar una actitud mental y no de asignar al objeto unstatus ontológico”. Pero Durkheim como veremos es un positivista crítico y un pensador en evolución que modificará radicalmente su postura epistemológica en los últimos años de su vida, acercándose más a una concepción no empirista del hecho social.

El Giro ‘Cartesiano’ hacia la Subjetividad en el Durkheim Tardío

Hay un profundo cambio en el pensamiento de Durkheim en Las formas elementales de la vida religiosa (1912) según Talcott Parsons. El Durkheim temprano –dice Parsons- es recordado como un científico positivista cuyos lineamientos generales iban en la dirección de una epistemología empirista como la de la mayoría de los otros positivistas. Su definición de hecho empírico en las reglas es “simple y poco sofisticada”. Es en este texto tardío donde Durkheim presenta la siguiente crítica al empirismo radical y su consecuente abandono del objetivismo: si las categorías analíticas, incluida la de hecho social, no pueden identificarse con ninguna entidad concreta ( es decir, exterior) y si el factor individual en sociología no puede identificarse con la conciencia subjetiva de los individuos, entonces el factor social no puede seguir siendo considerado como externo a la conciencia de los individuos , sino como un elemento o grupo de elementos que la explican. En las “Formas elementales” Durkheim sostiene “la sociedad no existe sino en la mente de los individuos” (“consiste exclusivamente en ideas y sentimientos”). Paralelo con la idea de Ferdinand de Saussure: “la lengua existe solamente en la mente de los hablantes”. Parsons analiza este tránsito desde el empirismo al idealismo y a la concepción de la sociedad como un mundo de objetos eternos, como una concesión a la escuela apriorística en su crítica al empirismo, es decir, que no hay conocimiento válido a partir de los sentidos sino que existen categorías que no ser derivan, son cualitativamente distintas y van más allá de lo empírico. Durkheim concede a la escuela apriorística la razón al sostener que “las categorías son esenciales y no derivables del elemento empírico” (1968:442).Durkheim se acerca aún más al ideal de conocimiento cartesiano cuando en palabras de Parsons: “parece estar pensando en términos de una jerarquía ‘arquitectónica’ de relaciones entre el caos y el orden en un sentido normativo. El caos de las impresiones sensibles es organizado por las categorías en el orden del conocimiento válido (…) Así la sociedad, para Durkheim, es más que el principio ordenador de las relaciones entre seres humanos, sino que el principio de orden del universo en total” (1968:443).

Consecuencias metodológicas del ‘giro trascendental’ de Durkheim:

  1. La sociedad ya no es vista como parte de la naturaleza sino como un mundo de ‘objetos eternos’ (1968:444)
  2. El origen de estas categorías no puede estar en la sensación o percepción sino que deben ser aprehendidas mediante un cierto tipo de “intuición” cuyo origen está en el mundo social ya que se trata de “fuerzas morales”
  3. Las categorías u objetos eternos que constituyen el mundo social tienen la fijeza necesaria para ser objetivas, independientes del observador y su contemplación pasiva.
  4. La ausencia de la dinámica social, Durkheim es más un racionalista cartesiano que un dialéctico hegeliano (449).
  5. El asunto del orden desde un comienzo fue prioritario para Durkheim. Establece un orden de los valores entre sí, una escala valórica como un sistema estable de referencia.
  6. No es solamente la tendencia al idealismo al final de sus días sino también el germen de una teoría del cambio social.

Bibliografía

  1. Bordieu, Pierrre; Chamboredon, Jean-Claude; Passeron Jean-Claude. El oficio de sociólogo.Siglo XXI Editores S.A., México, 11ª ed.1988 (1975).
  2. Cohen, Morris y Ernest Nagel.. Introducción a la lógica y al método científico 1. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1983.
  3. Descartes, René. Reglas para la Dirección del Entendimiento. Juárez Editor S.A., Buenos Aires, 1969.
  4. Durkheim, Emile. Las Reglas del método Sociológico. Editorial La Pléyade, Buenos Aires, 1974.
  5. Durkheim, Emile. El Socialismo. Editora Nacional, Madrid, 1982. Introducción y Notas de Ramón Ramos Torre.
  6. Husserl, Edmund. Meditaciones Cartesianas. El Colegio de México, FCE, 1942, 1ª edición.
  7. Krech, David et al. Wahrnemungs-Psychologie. Teil 2. Beltz Verlag, Weinheim und Basel, 1985.
  8. Rorty, Richard. La filosofía y el espejo de la Naturaleza. Editorial Cátedra, Madrid, 1989.Edición original 1979.
  9. Varela, Francisco.Ética y Acción.Dolmen, Santiago de Chile , 1996.
  10. Parsons, Talcott..Emile Durkheim, IV: Religion and Epistemology en The Structure of Social Action. Vol.I. The Free Press (MacMillan), 1968, ed. Original, 1937.
  11. Robert Alun Jones..
  12. Emile Durkheim: An Introduction to Four Major Works
  13. Beverly Hills, CA: Sage Publications, Inc., 1986. Pp. 60-81.

Analicemos detalladamente:

1º.-Descartes nunca aseveró que una premisa implicara un negativismo, sino una evidencia. Lo que es evidente no necesariamente implica que sea racional: “1. El método aparece cuando el investigador abandona las prenociones o ideas que el sentido común vulgar o las opiniones de otros ponen en lugar de las cosas. Durkheim comparte la intención cartesiana de normatividad.”

2º.-La sociología espontánea que supuestamente hay que desechar, no implica evitar la “investigación”, sino todo lo contrario. La creencia no debe ser extinguida, sino verificada: “La ignorancia metódica es el camino para descubrir que nada sabemos de los hechos antes de investigarlos científicamente. Las leyes que rigen al mundo social son desconocidas para el investigador, hay que desechar la ilusión del saber inmediato o la sociología espontánea.”

3º.-Descartes nunca dijo que la razón fuera supletoria de la inducción. Tampoco aseveró la compartimentalización de las ciencias, todo lo contrario: Vean: ” El objetivo de la ciencia es uno sólo alcanzar la sabiduría universal. La separación de las ciencias es artificiosa, puesto que la verdad es una sola.”

4º.-Intuir y deducir forma parte del razonamiento empírico. Razón no es igual a evidencia. Lo dijo Descartes, pero parece ser que lo olvidamos: ” El objetivo de la ciencia es uno sólo alcanzar la sabiduría universal. La separación de las ciencias es artificiosa, puesto que la verdad es una sola.”.

¿Entonces? ¿Qué demonios de método es éste que nada tiene que ver con el método Cartesiano y nos lo venden como tal? Ni idea, pero algo está claro: Todo apunta a que se pretende “Retroceder el avance”.

Tal vez compense comentarlo con un chiste científico básico:

Y concluimos: Los Rancios son los que siempre se ríen de los que innovan.

Y es que el problema no está en Descartes, sino en los que le sobrevivieron. ¿No Creen?.